FusionFall

Capitulo 10 de 12

La Batalla por la Tierra

La ofensiva que la Resistencia lanzó contra las fuerzas de Fuse fue la operación militar más ambiciosa que la historia de la Tierra había conocido, una campaña cuya planificación había consumido semanas de deliberación entre los líderes de la alianza y cuya ejecución requeriría la coordinación simultánea de operaciones en todos los continentes del planeta con una sincronización cuyo margen de error era tan estrecho como eran devastadoras las consecuencias de su incumplimiento. La decisión de pasar a la ofensiva fue tomada cuando los datos de inteligencia y los análisis de Dexter convergieron en una conclusión que no admitía alternativa: la Resistencia no podía ganar una guerra de desgaste contra un enemigo cuyos recursos se regeneraban con una velocidad que excedía la capacidad de destrucción de los defensores, y la única estrategia que podía producir la victoria era la iniciativa, la capacidad de dictar los términos del enfrentamiento en lugar de reaccionar a los términos que el enemigo imponía.

La primera fase de la ofensiva fue la destrucción coordinada de los Terrafusers que las fuerzas de Fusion habían establecido en los puntos estratégicos del planeta, las torres cuya función de amplificación de la señal de Lord Fuse hacía que su eliminación debilitara la capacidad de coordinación del enemigo con una proporción que los analistas de la Resistencia habían calculado con la precisión que la apuesta requería. Los escuadrones de asalto, liderados por los héroes más poderosos de la alianza, atacaron los Terrafusers con una simultaneidad cuya ejecución fue el testimonio de la calidad de la coordinación que los sistemas de comunicación de Dexter proporcionaban. Buttercup lideró el asalto contra los Terrafusers de la costa este con una ferocidad que convirtió cada torre en una bola de fuego verde cuya destrucción era visible desde kilómetros de distancia. Ben Tennyson, transformado en Fuego Pantanoso, arrasó los Terrafusers del centro del continente con llamas cuya temperatura excedía la capacidad de regeneración de la Fusion Matter.

La respuesta de las fuerzas de Fuse a la ofensiva fue tan inmediata como fue masiva, una contraofensiva cuya escala reveló que Lord Fuse había mantenido reservas cuya magnitud la inteligencia de la Resistencia no había detectado completamente. Los monstruos de Fusion emergieron de las zonas contaminadas en oleadas cuya densidad convertía los campos de batalla en paisajes donde la distinción entre combatientes individuales se disolvía en una masa de violencia cuya resolución dependía más de la resistencia de los defensores que de su habilidad individual. Los Doppelgangers de los héroes más poderosos fueron desplegados con una simultaneidad que sugería que Lord Fuse había anticipado la ofensiva y había preparado su respuesta con la misma meticulosidad con que la Resistencia había preparado su ataque.

Las batallas que se libraron en los diferentes frentes del planeta fueron eventos cuya intensidad produjo en los combatientes experiencias que los veteranos de conflictos anteriores comparaban con los relatos de las guerras más catastróficas de la historia humana, pero con una diferencia que hacía que la comparación fuera inadecuada: en las guerras anteriores, la derrota significaba la pérdida de territorio o de soberanía, mientras que en esta guerra la derrota significaba la pérdida del planeta como hábitat para la especie humana, una distinción cuya magnitud confería a cada combate una urgencia que transformaba a los soldados ordinarios en guerreros cuya ferocidad era el producto de la desesperación más absoluta.

Los Kids Next Door demostraron en la batalla una capacidad que los escépticos de la Resistencia no habían anticipado, una eficacia militar cuya fuente era la combinación de una creatividad que los adultos habían subestimado con una determinación que la juventud de los combatientes no disminuía sino que amplificaba. Los operativos del Sector V coordinaron las operaciones de sabotaje detrás de las líneas enemigas con una audacia que las fuerzas de Fusion no pudieron contener, destruyendo las líneas de suministro de Fusion Matter que alimentaban a las fuerzas invasoras con una eficacia cuya contribución a la victoria fue reconocida por los comandantes adultos con una humildad que la magnitud de la contribución exigía.

Las Chicas Superpoderosas operaron como la fuerza de choque cuya movilidad les permitía intervenir en los puntos del frente donde la presión del enemigo amenazaba con romper las líneas de la Resistencia, una función cuya ejecución requería la capacidad de desplazarse entre los diferentes sectores del campo de batalla con una velocidad que solo los seres con capacidad de vuelo podían proporcionar. Blossom coordinaba las intervenciones con la precisión de una estratega cuya visión del campo de batalla abarcaba la totalidad del conflicto, Buttercup ejecutaba los ataques con una potencia cuya devastación desmoralizaba a las fuerzas enemigas, y Bubbles proporcionaba el apoyo cuya versatilidad incluía tanto el combate como la evacuación de los heridos.

Las pérdidas que la Resistencia sufrió durante la ofensiva fueron el precio que la victoria exigía, un costo cuya magnitud era sentida por cada miembro de la alianza con la intensidad que solo la pérdida de compañeros de armas puede producir. Los guerreros caídos eran honrados con ceremonias cuya brevedad era impuesta por la urgencia de la guerra pero cuya sinceridad era tan profunda como era breve su duración, momentos de silencio en medio del caos cuya función era el recordatorio de que cada victoria tenía un precio y de que ese precio era pagado por seres humanos cuya existencia no podía ser reducida a las estadísticas que los informes militares utilizaban para cuantificar las bajas.

La batalla por la Tierra alcanzó su punto culminante cuando las fuerzas de la Resistencia lograron establecer una cabeza de playa en las Darklands, el territorio donde la concentración de Fusion Matter era más intensa y donde la presencia de Lord Fuse era más directa. La penetración en las Darklands fue una operación cuya dificultad excedía la de cualquier otra fase de la ofensiva porque las condiciones del entorno eran tan hostiles que la mera supervivencia requería un esfuerzo que dejaba pocas energías para el combate. Los guerreros que avanzaron por las Darklands lo hicieron con la conciencia de que cada paso los acercaba al corazón de la invasión y de que la derrota en este territorio significaría no solo el fracaso de la ofensiva sino la pérdida de la oportunidad que la ofensiva había creado.

La batalla por la Tierra no fue ganada en un solo momento de heroísmo sino en la acumulación de miles de actos de valentía cuya suma producía una fuerza que la invasión de Fuse, a pesar de su magnitud, no podía contener indefinidamente. La Resistencia avanzaba porque cada guerrero que caía era reemplazado por otro cuya determinación era alimentada por la visión del futuro que los guías temporales habían mostrado, y porque la alternativa al avance era la aceptación de un destino que ningún ser humano cuya voluntad estuviera intacta podía aceptar.