Las Profecias de Tyria
En el mundo de Tyria, donde los dioses antiguos abandonaron a la humanidad y profecías milenarias anuncian la llegada de los dragones ancestrales, héroes de todas las naciones luchan por la supervivencia de la civilización.
Este tomo cuenta en quince capítulos la historia de Tyria, el mundo de Guild Wars, desde los días en que los dioses caminaban sobre él hasta una era en la que los mortales quedaron solos frente a su futuro. Es una crónica de profecías cumplidas y traiciones divinas, de continentes hundidos y dragones ancestrales, escrita a lo largo de dos eras del juego.
La primera parte narra el mundo antiguo: Los Dioses de Tyria y su marcha, La Caída de Ascalon y el Searing que redujo un reino a ceniza, las selvas de Maguuma, el Viento de Jade que petrificó un océano entero en Cantha y La Caída del Dios Oscuro en Elona. Los héroes de esa era creyeron que sus guerras terminaban con la amenaza inmediata; los capítulos siguientes demuestran que apenas era el prólogo.
Con El Ojo del Norte llega la advertencia que lo cambia todo: El Despertar de los Dragones, criaturas primordiales que devoran la magia del mundo. La segunda era de la crónica sigue a las razas de Tyria —humanos, charr, asura, sylvari y norn— en la selva del dragón, contra el Dios de la Guerra que traicionó a los suyos, por las alas de cristal, entre el hielo y el fuego del norte y de regreso a Cantha. El Legado de Tyria cierra el círculo: un mundo sin dioses ni profecías, sostenido únicamente por lo terco de sus habitantes.
Si te gustan las historias donde el mapa crece con la narración, este es uno de los tomos más completos de la biblioteca.
El tomo también es un retrato de las razas que heredaron Tyria: los humanos aferrados a un pasado glorioso, los charr con sus máquinas de guerra, los asura y su ciencia arrogante, los sylvari nacidos de un dragón sin saberlo y los norn que convierten la propia vida en saga. Las Razas de Tyria les dedica su capítulo, y Los Héroes de Tyria recuerda a los personajes que sostuvieron cada era. Comprender a estos pueblos es comprender por qué Tyria se negó, una vez más, a terminar.