La Saga de Hydaelyn
Desde la catastrofe de la Septima Era Umbral hasta los confines del universo, los Guerreros de la Luz enfrentan Primals, imperios y la verdad oculta tras la creacion misma del mundo.
La saga de Hydaelyn es la crónica más extensa de esta biblioteca: veinte capítulos que narran la historia completa de Final Fantasy XIV, desde una era anterior a la propia existencia del mundo actual hasta un viaje que se atrevió a salir del universo. Es la historia de los Guerreros de la Luz, de un planeta partido en catorce reflejos y de la pregunta que atraviesa toda la saga: si la desesperación es el fin de todas las cosas, qué se le opone.
El tomo abre en La Era de los Ancestros, con el mundo aún unido y sus habitantes enfrentados al dilema entre Zodiark e Hydaelyn. El Sacrificio de Zodiark, La Fractura del Mundo y los capítulos dedicados al imperio allagano y al ascenso de Garlemald explican cómo se llegó a la Séptima Calamidad y al renacer de Eorzea, con la Ultima Arma como amenaza inmediata y las llamas de la traición acechando a los Scions.
Desde ahí, la crónica escala con cada expansión: la ciudad santa de Ishgard y su guerra milenaria contra los dragones en El Canto del Dragón, la liberación de Doma y la tempestad de Ala Mhigo, el viaje al Primer Reflejo y la verdad de los Ascian, la sombra de Elidibus y, por último, Los Días Finales, el apocalipsis anunciado desde el primer capítulo. El Viaje a las Estrellas lleva la historia más allá de la realidad conocida y El Legado de la Luz la cierra con la respuesta de los Scions a la desesperación cósmica.
Es una saga larga, pero cada capítulo se sostiene por sí mismo y el conjunto forma una de las historias más ambiciosas que ha dado el género. Empieza por el principio: el final del mundo se comprende mejor sabiendo cómo fue creado.
Además de la saga central, el tomo deja ver el tejido que sostiene a Eorzea: las ciudades-estado y sus alianzas, las grandes compañías de aventureros, los sabios de Sharlayan y los pueblos que sobrevivieron a cada calamidad. Los capítulos intermedios —las llamas de la traición, la ciudad santa de Ishgard, la liberación de Doma— funcionan como novelas breves con su propio elenco, de modo que la saga completa se lee también como una colección de historias dentro de la historia.